(Recuerda que puedes ampliar cada una de las imágenes posando el mouse y haciendo un click)
Continuamente nos preguntan a nuestro regreso algo que es de sentido común: “¿cómo se entendían allá con la gente?” Digo ‘de sentido común’ porque examinado desde nuestro idioma materno (la lengua castellana), el idioma chino se percibe con razón distinto y distante.
La extrañeza del idioma chino está configurada, entre otros rasgos, por la diferencia de los caracteres respecto de las letras de nuestro alfabeto latino. Si puedes leer, por ejemplo, una palabra en finlandés o en alemán (aunque no la entiendas), no puedes leer un carácter chino a menos que lo conozcas por haberlo estudiado de alguna forma. No es el único idioma respecto del cual sucede eso para nosotros, por cierto, pero es el que me ocupa aquí.
Y es poco lo que la representación figurativa puede hacer al respecto para ayudarte. Me refiero al grado de imitación que media entre el trazo visual y el significado que ese trazo caligráfico conlleva. Por ejemplo: el ideograma de ‘lluvia’ contiene unos breves trazos imitativos del caer de las gotas. Bosque se escribe colocando dos veces el ideograma de ‘árbol’. Pero con esos y otros pocos indicios no vas muy lejos.
¿Cómo nos comunicamos entonces? Puede ser valioso, aquí, reflexionar un poco acerca del valor del gesto en la comunicación. Porque en esas circunstancias en que las lenguas, los idiomas no coinciden, el gesto se instala, ayuda, reina.
No todos los gestos humanos tiene sentido ‘universal’, pero: hacia allá, hacia acá, en avión, yo, tú, amigos, son algunos de los significados básicos que se pueden articular con movimientos de manos y brazos, sobre todo, si van acompañados de la poderosa expresividad del rostro humano.
Es el fenómeno de la ‘comunicación no verbal’ el cual, según los expertos, constituye, por otra parte, alrededor del 60% de nuestra comunicación verbal con los demás.
Algunas personas hablan algo de inglés, otras conocen apenas términos tales como hellow, bye, bye. Pero hay algo que uno aprende en los viajes: son tus actitudes las que te comunican o incomunican con la gente. Si eres cordial o afable, normalmente te entiendes con la gente y acercas a las personas mucho más y mejor que si eres hosco, huraño. ¡Está probado!
Xin Hui es una ciudad arbolada, vital, en cuanto a la disposición de su gente y su vida comercial. Una cifra oficial de 1994, indica que su población era por entonces de 254.700 h.
La ciudad corresponde a la zona donde nació el Maestro CHAN HEUNG. La villa del 200 aniversario de su nacimiento está situada a unos 40 minutos de carretera desde Xin Hui.
La gente de Xin Hui estaba al tanto del acontecimiento del 200 aniversario del natalicio del Maestro, y lo esperaba. De modo que cuando llegamos, con nuestros uniformes de CHOY LEE FUT, éramos para ellos, al menos para una mayoría visible, personas esperadas, conocidas de algún modo. Y cuando íbamos por la calle, en grupos de tres o más participantes a los Seminarios (De Kung Fú y de Qi Gong) con nuestros equipos de vestimenta uniforme y la leyenda impresa en la espalda del buso, nos señalaban y con una sonrisa decían mientras sacudían una mano o hacían una inclinación juntando a la vez ambas manos en saludo: -¡Choy Lee Fut, Choy Lee Fut!
La simpatía sociable de la gente se podía percibir, por ejemplo, en el modo como nos invitaban a integrarnos a sus grupos de práctica de Qi Gong, o Tai-Chi, también a la práctica de la forma ‘abanico’, una forma de notable belleza plástica y coreográfica.
Muy temprano por la mañana, diariamente, bordeando las 7 hrs., en plazas, parques, o en cualquier explanada suficientemente amplia como para contener al grupo y sus movimientos, estaban allí los habitantes de Xin Hui, practicando sus formas respectivas. Los más avanzados mostraban los movimientos a los menos experimentados, corregían con simpatía y amabilidad a sus compañeros. También corregían las posiciones a los recién llegados de diferentes países para la Celebración del 200 aniversario del nacimiento del fundador de la Escuela y para los seminarios, es decir, nosotros.
En el calidoscopio de las diversas prácticas al aire libre en la ciudad, estaban los ensayos cotidianos de un grupo de ‘ópera china’. No en lo relativo a los movimientos y acrobacias, pero sí en cuanto a la música y al canto, practicado allí por una pareja de cantantes y un grupo de músicos.
Dejo como muestra esta hermosa foto de la practicante de Qi Gong de mayor edad en la ciudad de Xin Hui. Tiene 97 (noventa y siete) años (fines de 2006) y practica matinalmente de 7 a 8, toda la semana.
Nos quedó la impresión de que no éramos meros turistas en Xin Hui, la motivación del viaje y la acogida de su gente, nos aportaban un sentimiento de familiaridad, de breve pero cálida pertenencia. Creo que esa fue una situación más que significativa para la primera impresión positiva sobre China que tuvimos.
A propósito de la gente y su vida, sobre todo, respecto de un país como China, hablar de los fenómenos de la edad (etáreos), es importante. En estos momentos, la edad legal de jubilación en China es de 55 años para la mujer y de 60 años para los hombres. Quienes han pagado cotizaciones durante 15 años tienen derecho a cobrar su pensión, la cual equivale al 80% de su sueldo base. Esta pensión es indefinida y reajustable por inflación. (Internet. Sind Lab. Mercosul:
http://spanish.peopledaily.com.cn/spanish/200111/06/sp20011106_50169.html).)
Es destacable, por otra parte, que en el tercer trimestre del año, el sistema socializado de pensiones, para los jubilados y retirados de las empresas de China, ha llegado a cubrir 97,2%, lo que significa un aumento de 0,8% puntos porcentuales con relación a finales del segundo trimestre de este año. (Información oficial del Diario del Pueblo, Internet: http://spanish.peopledaily.com.cn/spanish/200111/06/sp20011106_50169.html ).
Con fecha noviembre de 2005 China tenía 700 millones de trabajadores, sobre una población total de 1.300 millones de habitantes (Internet: 23-01-07). La totalidad de personas que superan los 60 años era ya en el año 2002 de 132 millones. Un boletín de la Red Latinoamericana de Gerontología, anticipa que China tendrá antes del 2050 una población de casi medio millón de ‘centenarios’, es decir personas con 100 y más años.
El aumento del promedio de vida, normalmente se asocia con el buen estado de salud de una población. ¿Podemos suponer, siguiendo una lógica de sentido común, que alcanzar un mayor promedio de vida es algo más difícil en un país con 1300 millones de habitantes? Me refiero a las dificultades posibles para allegar bienestar a un mayor número de personas, porque el promedio etáreo se toma, asimismo, como índice de calidad de vida.
No es de mi competencia, ni está en mis capacidades, el analizar situaciones muy complejas en un país tan complejo como China. Los problemas derivados del éxodo rural hacia las ciudades, según los expertos, generan y continuarán ocasionando problemas entre los cuales el gasto energético sustentable no es el menor. Es conocido que la sobrepoblación de Beijing lleva a enfrentar una crisis de suministro de agua (water crisis).
Puede interesar a los lectores conocer que, en esos días justamente, el Gobierno decretó un subsidio escolar completo durante los 9 años de estudios básicos obligatorios (alimentación, vestimenta, materiales escolares, gratuidad de los estudios) para los hijos de familias que trabajan en el campo (150 millones de niños), con el fin de estimular la permanencia de los agricultores en las tareas agrícolas (fuente:CCTV 9).
En esos días, pudimos oír por TV (CCTV 9), también, que se aprobaban ‘200’ (doscientas) medidas diferentes para favorecer a los 175 millones de ancianos. Me detengo brevemente en esta palabra, cuyas connotaciones son tan diferentes para nosotros. Tal vez el icono nuestro que mejor representa nuestra perspectiva acerca de los ‘ancianos’ (digo nuestra como sociedad, aunque las cosas comienzan a modificarse) es el de una figurita encorvada apoyada en un bastón, que aparece en lugares públicos, como el metro de Santiago, con buenos propósitos, claro, para solicitar piedad con nuestros ancianos y darles el asiento. Las personas mayores en China -dentro de lo que pude notar, por cierto- despiertan admiración, antes que piedad.
La vida productiva de la ciudad, como organismo ciudadano (me estoy refiriendo a Xin Hui), está principalmente en manos de los jóvenes. Ellos trabajan en la atención del público en tiendas de todo tipo y restaurantes, o casas de té. Se trata de jóvenes dinámicos (muchachas y muchachos), de actitudes atentas, con interés de ayudar ¡y de vender, por cierto!
Unas palabras especiales hay que dedicar al fenómeno del comercio y su consabido ‘regateo’, el cual se hace hoy en día calculadora en mano. Con mucho de juego de ‘tira y afloja’, el vendedor te propone un precio y extiende la calculadora, tú lo corriges a tu conveniencia, se la tiendes a él quien vuelve a digitar otro precio, ahora un poco más bajo. Esta ida y vuelta puede durar minutos y mantenerse en carácter de juego entre risas y chanzas. Pero, de pronto puedes oír esto, aparece una curiosa expresión, por ejemplo, - 50 remimbi (yuanes), finito, finito! (algo así como concluido, terminado… palabra de origen italiano, probablemente del verbo ‘finire’), que debemos entender como ‘¡último precio y basta!’. Damos la espalda y comenzamos a irnos lentamente, lentamente porque sabemos que, en muchos casos, el vendedor nos tocará el hombro y hará finalmente una propuesta más ventajosa para nosotros y menos desventajosa para él... algunas veces las cosas terminan mal, concluye el juego, y la compra se deshace, o el comprador transa.
Una situación cotidiana, pero nocturna, la constituyen los grupos de baile. La gente, al menos en Xin Hui, se reúne a bailar en las noches, a veces durante el día, aprovechando las temperaturas aún amables. Alguien llega con un carrito-bicicleta de ruedas grandes, como los que podemos ver todavía en algunas calles de Santiago, allí trae un equipo de música, con amplificadores y música para bailar. ¿Qué clase de música? se preguntarán Uds., pues, música de muchos lugares diferentes, paso-doble, y tango, danzón cubano y bailables chinos actuales, samba brasilero y vals...algún calipso, y otros que no recuerdo. Entre las parejas, el campeón de baile del 2005, de Chin Hui, un maestro en el desplazamiento, iba corrigiendo los pasos y ayudando a las parejas asistentes a mejorar su estilo en las diferentes danzas populares. También en esta actividad nos sentimos integrados, convocados amablemente por los participantes a bailar con ellos, y estimulados por el grupo de los instructores-alumnos portugueses, quienes en todo momento estaban listos para vivir con alegría las situaciones.
Unas palabras especiales merece la velada a que asistimos en el set de uno de los canales de TV de Xin Hui. Lo meritorio de la referencia tiene al menos dos motivos: a) el reconocimiento oficial de la importancia de la Escuela Choy Lee Fut en China, b) la magnitud de las instalaciones y del evento.
El reconocimiento oficial de la Escuela Choy Lee Fut, de importancia histórica en China, fue asimismo un reconocimiento a la labor del Maestro principal Sifu Chen Yong Fa. Y se puso de manifiesto en la realización misma de esa velada, en los discursos, las presentaciones de artes marciales de las delegaciones extranjeras y locales, el público, las exhibiciones de grupos de niños y de habitantes de Xin Hui, precisamente con sus trajes especiales (los mismos que habíamos podido encontrar en plazas y parques), los animadores, cuya vestimenta para una ‘gala’ no fue casual.
El evento se retransmitía a todo el país, y los discursos fueron traducidos al inglés. Con ello se tomaba en consideración la presencia de las diferentes delegaciones de los distintos países al 200 aniversario del nacimiento del maestro fundador de la Escuela Choy Lee Fut y a los seminarios. También se consideraba, así, a los extranjeros que pudieran estar viendo ese canal de TV durante la emisión.

El tema de la magnitud en China tiene una singularidad especial para nosotros, habitantes de países con mayor o menor cantidad de millones de habitantes (por ejemplo, 16 millones, Chile, casi 189 millones Brasil). ¡Pero no cuentan nuestros países con más de 1300 millones de habitantes! Lo señalo porque aquel set de TV de Xin Hui tiene capacidad para 30.000 (treinta mil) personas, como si fuera un estadio.
A medida que llegaba y llegaba gente a ocupar sus lugares, familias completas con sus niños, unas cámaras robot instaladas en la cumbre del techo del set, monitoreaban aleatoriamente el proceso y proyectaban las imágenes en dos gigantescas pantallas planas colocadas a ambos lados del espacio central rectangular, en los lados más angostos. Quedo en deuda acerca de los metros lineales del ‘set’.
Esa noche se pronunciaron discursos, se realizaron diversas exhibiciones de artes marciales, a veces en superposición de dos y tres situaciones para contemplar. Participaron delegaciones, grupos de niños, grupos de adultos no ‘profesionales’ de la ciudad. Y el todo tenía colorido, luz, sonidos, música, percusiones…
Los efectos especiales añadían interés y fantasmagoría a la sucesión de acciones de ese evento. Por ejemplo, humo cromatizado, pero también fuego surgiendo en los cuatro ángulos del escenario y al final salidas luminosas de miles de fragmentos de papeles metálicos como en erupción, los que brillaban con la iluminación colorida. Un comentario que corona la descripción se refiere a la música de trompetas que sonaba cuando se acercaba al podio de los discursos la autoridad de gobierno, buscando así grandiosidad para la presentación.

Como es comprensible, no se puede abarcar un universo tan amplio y complejo como es el masaje terapéutico sobre la base de unas horas de clase. Pero, si los lectores lo aceptan, voy a describir, brevemente, mis descubrimientos más generales.
Por ejemplo eso mismo: el hecho que la masoterapia es un “universo tan amplio y complejo”. Cada movimiento tiene su función, cada función está en relación con un punto del cuerpo (análogamente a la acupuntura), cada punto del cuerpo puede ser contactado, además de la acción manual, desde la correlación entre el ‘chi’ (la energía) del paciente y el ‘chi’ del terapeuta, y eso tiene consecuencias en la eficacia del masaje.

Como saben quienes practican esta disciplina (la masoterapia), la precisión de cada movimiento está vinculada a los meridianos, y la dirección del movimiento es crucial para el efecto que se quiere lograr (por ejemplo, a favor de la dirección de las agujas del reloj -un reloj de cuadrante analógico, claro- o en contra de esa dirección). No me parece prudente hablar de ‘simbolismo’ aquí, pero sí me parece importante mencionar la diferencia con el masaje de un kinesiólogo ‘occidental’, por bueno que éste sea. En el masaje de la kinesiología occidental uno puede permanecer ‘indiferente’, me refiero a la actitud mental durante la kinesiterapia. Sería como la diferencia entre ‘entregar el brazo’ al kinesiólogo y 'entregarse' al masaje del masoterapista.
En la masoterapia (si no he comprendido mal al Dr. Peng Xuming), es crucial la interconexión entre paciente y terapeuta por la vía de la energía ‘chi’ relacionada con el punto de dolor o enfermedad. El que bien podría denominarse genéricamente des-armonía. El paciente debe concentrarse en el punto preciso de su molestia ‘durante’ la masoterapia. Entre las informaciones que fueron sorprendentes, para quienes éramos meros observadores de la masoterapia y no terapistas, está una que me es útil aquí para volver sobre la idea de ‘integración’. Porque los estudiantes universitarios de masoterapia tienen, como materias (ramos) obligadas, artes marciales (fuente: Dr. Peng Xuming). El Dr. Peng señaló que la masoterapia comenzó, en verdad, en las escuelas de Kung Fu, para mejorar los estados de los practicantes de esa disciplina. En verdad, entonces, la masoterapia se inició en el Templo Shaolín, cuna del Kung Fú [ver imágenes más adelante en sección 8.]. Las clases del Dr. Peng fueron fructíferas, claras y detalladas. Cada uno de nosotros logró poner en práctica sus enseñanzas, con un compañero. Su competencia en el tema sustentaba cada explicación profunda acerca del sentido de los movimientos del terapista en relación con el malestar y con los puntos significativos del cuerpo (como meridianos, etc.).

A mi parecer, esa clase estuvo organizada del modo más apropiado para nosotros como visitantes. Porque nos permitió asistir al nacimiento y desarrollo del proceso completo de una pintura sobre papel vertical.

El artista, allí presente, Maestro Yu Zhi, uno de los fundadores de la Asociación de Choy Lee Fut de Xin Hui, pintaba casi como si estuviera realizando una ‘forma’ (me refiero a una 'forma' de ‘artes marciales’), casi sin dudar. La rapidez en la realización fue explicada por él a partir de la idea que la pintura se comienza en la mente, se trabaja antes mentalmente. De manera que cuando va al papel, ya está concebida.

La caligrafía se considera como pintura china, pintura ‘nacional’. Para producirla se necesita papel, tinta y pinceles variados en grosor y tipo de pelo. La caligrafía, explicó el maestro Zhi, “tiene que lograr soltura, llegar a expresar alegría, es algo muy profundo. Por eso las traducciones de una caligrafía sólo traducen las líneas generales. Hacer caligrafía es algo similar a hacer Kung Fú o Qi Gong:
“Hay que concentrar el ‘chi’ antes de pintar. No haces una caligrafía saliéndote de ti mismo, porque la pintura así no resulta, hay que concentrarse en sí mismo. Pero a la vez ser decidido, cuando sales hacia fuera con el pincel, no tímido." (texto a partir de lo expuesto por el traductor del artista, desde el inglés).

Tal vez sea lícito añadir que, en algunas pinturas, las formas ‘canónicas’ permiten establecer sobre el papel o la tela algo así como ‘palabras-visuales’, por ejemplo, unas rocas, un pino con las características de los pinos de la Montaña Amarilla, las nubes entre medio de dos grupos rocosos...
La primera parte de la demostración-creación, fue crear un paisaje de montaña. Días después notamos, al caminar por los senderos de piedra de la Montaña Amarilla, la montaña más sagrada para los chinos, que la imagen de la clase de pintura en Xin Hui, respetaba los múltiples paisajes, similares y diversos a la vez, fáciles de observar en esa montaña. Eran rocas a diversas alturas, una precisa variedad de pino, y las nubes entre medio, el famoso ‘mar de nubes’ de que se habla en todos lados. Mar de nubes, y no cielo con nubes, porque ves las nubes desde arriba, extenderse como el agua del océano. La experiencia más parecida es ver las nubes allá, abajo, desde la ventanilla de un avión.
Nuestro guía, el notable John, insistía con una pregunta que no lográbamos responder:
¿Saben Uds. cuál es el maestro más importante de la pintura china? Nuestro silencio lo llevó a aclararlo: - Es la Montaña Amarilla. Ella enseña a pintar con excelencia a quienes saben contemplarla.
Poco a poco el artista pintor fue completando la imagen, y la obra fue colgada a un lado en espera de que secara la primera parte. Posteriormente el maestro, en un breve rato más, concluyó su obra, puesto que el papel usado era muy absorbente, el artista Yu Zhi puso suaves toques de color, escribió algo con delicada caligrafía y apretó, finalmente, su sello en la parte superior derecha de la pintura.


La información programada acerca del gran tema del Té (Chá) en China fue iniciada por el Dr. Peng, experto en masaje terapéutico y jefe del servicio de masoterapia en uno de los Hospitales de Xin Hui. Fue continuada por un experto en té, junto con la gerente y dueña una de las casas de té más importantes de Xin Hui.

Tomo aquello como indicio sencillo y elocuente de que los territorios de actividades, acciones, competencias se integran en lugar de estar separados en compartimentos estancos cultivados exclusivamente por especialistas. Me refiero a algo que dijo Dr. Peng: en la Universidad, el estudiante de Masaje terapéutico tiene cursos obligatorios de Artes Marciales (Kung Fú y Tai Chi). Porque le serán útiles en su futura labor de terapista.
¿Por qué “Kung Fú Cha”? En uno de los tantos sitios de Internet donde se describe el proceso, se aclara que ese término ‘Kung Fu’ no se aplica exclusivamente a las artes marciales, sino que tiene más significados: tarea dura, nivel de logro, competencia, entre otros.
No es del caso describir cada uno de los doce pasos que nos fueron mostrados en la clase de Kung Fú Chá. El segundo de los cuales es: “mirar el té”, observarlo, contemplarlo.
Esto nos habla de otros ritmos, cierto. Sin embargo ¿damos una porción de tiempo para esos ritmos en nuestras vidas, aun en los días en que podríamos disponer de tiempo para hacerlo? Quiero decir que en muchos casos es asunto de ‘actitud’ ante la realidad.
En cada uno de esos pasos hay algo en lo cual detenerse, aun en los pocillos cilíndricos, pongo por ejemplo, una vez que se ha vaciado el té en los pequeños posillos ‘semi-esféricos’. Porque, hay algo que queda después, en los pocillos cilíndricos vacíos: es el aroma de lo que allí estuvo, y que puede brindar un momento de goce y serenidad.
Otro detalle interesante. La diferencia de recipientes (vasos transparentes o diminutos pocillos semi-esféricos) depende del tipo de té. Por ejemplo, el llamado ‘arte floral’, exige un vaso alto y transparente. Cada una de las esferas de té de ‘arte floral’ (hechas una a una a mano) contiene una flor natural que se va abriendo lentamente desde el fondo del vaso mientras el té llega a su punto para beberlo. Nuestra ‘tarea’ es contemplar cómo esa flor se va liberando de su entorno de hojas de té y luce dentro del vaso -transparente-, antes de beberlo.

A los navegadores curiosos les sugiero visitar en Internet, entre otros, especialmente : http://chineseteas101.com/kungfu_1.htm
Siguiendo una ‘filosofía cultural’, si se la puede denominar así, en paralelo con los seminarios de artes marciales, asistimos a clases sobre tres disciplinas diferentes: la ceremonia china del té (Kung Fu Chá), la realización de una pintura en tintas y (principios de) masaje terapéutico (masoterapia). Cada uno de esos maestros, los que fueron nuestros maestros esos días, tiene su especialidad, la que practica enfáticamente, pero a la vez posee conocimiento y/o práctica de otras disciplinas. No olvidemos, por ejemplo, que la caligrafía es un arte visual, a la par de un medio de comunicación. Y que la pintura es un arte visual y a la vez un medio de comunicación simbólica.
Sobre este punto, el simbolismo, quisiera dejar una idea abierta: la fuerte ‘polisemia’ de esa cultura (me refiero a la multitud significativa que habitualmente presentan los fenómenos, algo que también podría denominarse ‘simbolismo ecuménico’, extendido, general).
Ante las explicaciones de uno de nuestros guías, el Sr. John, parecía como si cada cosa simbolizara otra. Donde nosotros podíamos ver unos objetos colocados sin más sobre un mueble (por ejemplo en la Villa Hong –ver más adelante-), la explicación del guía nos indicaba lo siguiente: el espejo simboliza tranquilidad, el sonido del reloj, vida eterna, el jarrón de porcelana decorado con flores, la paz.

Otro ejemplo, un pino, por ejemplo, con una forma peculiar (en la Montaña Amarilla) lleva por nombre “tigre negro”, allí mismo las rocas tienen sus nombres de acuerdo con la forma aparente (cosa que conocemos asimismo en nuestra cultura Latinoamericana).
Pero, si nos situamos en el ejemplo de la villa Hong (que data de la dinastía Ming [1368-1644], donde se filmó la famosa película “El tigre y el dragón” ), en las viviendas, la zona de los mayores se construía más elevada para indicar, simbolizar así, precisamente el respeto hacia los mayores de la familia.
A la vez, en época de emperadores, los metros cuadrados de una vivienda, estaban regulados de acuerdo con la jerarquía de sus habitantes. Otro tanto respecto de los colores a los que se tenía derecho al pintar las paredes (colores para los emperadores, diferentes a los de los comerciantes y campesinos). Podríamos decir que en estos casos no estamos ante símbolos, sino ante signos y que fueron elaborados como parte de las acciones para exhibir el poder jerárquico y poder controlar. Nuestra cultura los tiene también, y forman nuestro universo connotativo socio-cultural, tal vez la regulación es, entre nosotros, más subrepticia y oculta.
En la ceremonia del té, el poner el té en el pote cerámico se nombra como “el dragón entra en su palacio”; el reparto del té en los pequeños pocillos cilíndricos, se nombra como “ el general escoge sus soldados”.

Asimismo, los movimientos que corresponden a las ‘formas’ en las artes marciales, son miméticos (¿simbólicos?), respecto de movimientos de los animales: en una forma de Qi Gong, de un punto a otro, por ejemplo, se arrastra el pie en analogía con el desplazamiento de la serpiente; o una apertura de brazos, como destaca el Sifu Raúl Toutin en sus clases en Santiago de Chile, corresponde a: ‘la cigüeña abre sus alas’.
Como se nota, existe una compleja trama de simbolismos algunos de los cuales están vinculados con nociones espirituales (el reloj, equivalente a vida eterna), otros a situaciones socio-económicas (los metros cuadrados regulados de las viviendas), otros, aun, a la espiritualización de una acción cotidiana o semi-cotidiana (la ceremonia del té).